Reflexiones


¿Quién pecó, él o sus padres?

Juan 9 - ¿Quién peco, él o sus padres? ¿Quién pecó? Se decían unos a otros mientras el hombre seguía sufriendo el alejamiento.

Es tan duro ser excluido de la vida de los demás, pero lo es todavía más cuando también se nos hace creer que estamos excluidos del amor de Dios. El sufrimiento quizá tenga más que ver con aquello que "creemos erradamente" que con aquello que "no creemos". Muchas veces he oído hablar del sufrimiento como "ausencia" de algo, pero me parece que lo más terrible del sufrimiento no es lo que nos falta, sino lo que cargamos de más. El vacío relacional, la oscuridad que lo priva de ver lo que es establecido como fundamental para quienes pueden ver, causan un gran dolor en aquel hombre porque lo deja fuera; o peor aún, porque lo deja dentro de una comunidad que lo utiliza como chivo expiatorio, como mal ejemplo, como "mancha".

En el pueblo israelita, como en todo pueblo, existían normas de convivencia que organizaban y regían la vida de las comunidades. Claro está, no respondían a intereses neutros, sino que a menudo eran transmitidos y regidos por quienes eran considerados como autoridades y ostentaban el poder sobre los demás (los hombres, los padres, los ancianos, los reyes, los militares, los letrados, etc.). Las llamadas "reglas de pureza" en Israel consistían en normas de control socioreligiosas que normaron la vida de pueblos, familias y personas. El término "pureza" no respondía a un sentido moral, y menos aún, al sentido de "suciedad" que muchos le dan todavía hoy a los temas sexuales. "Pureza" era la conformidad con las normas de vida que la comunidad había establecido como legítimas. La impureza, por lo tanto, podía ser considerado un pecado, pero más que una "acción" o una "falta", se trataba de una "condición" que involucraba toda la vida.

El hombre ciego lo era de nacimiento. Su condición fue llevada al plano de la pureza cuando se pregunta si su condición respondía a su propio pecado o al de sus padres: ¿Quién pecó? ¿Quién rompió las normas? Mientras que la impureza se presenta como una transgresión a las "normas" y al "bien", su repercusión mayor está en faltar a la autoridad de aquellos que ostentan el poder, lo que está mal es no obedecerlos a secas, lo que está mal es atentar contra el status quo por el cual los poderosos lideran sobre los demás. Lo curioso en esta historia es que quienes hacen esta pregunta son unos pescadores galileos que muy probablemente no pertenecían a las cúpulas sociales, y que seguramente, fueron vistos como impuros por muchos religiosos de su época. Y es que la perversidad del dominio humano hace precisamente que las mismas víctimas adopten sus ideologías, y que en sus relaciones adopten las pautas de vida e ideologías de quienes abusan de ellos.

El legalismo que más tarde expresan los fariseos tiene que ver también con esto. Sorprende que nadie pregunte por la vida del hombre que acaba de recobrar la vista. No hay alegría compartida, no hay festejo. Les molesta que se quebrantara la norma, que se desobedezca. El legalismo se disfraza de objetividad, cosifica la Ley y la hace inmutable; oculta las subjetividades de sus intérpretes y presenta precisamente las interpretaciones de ciertos grupos como la Ley misma, absoluta y divina. Sin embargo, el legalismo hace de la vista gorda de quiénes empoderan con la capacidad y el privilegio de interpretar la Ley, el legalismo oculta que hay otros intérpretes e interpretaciones del obrar de Dios, y por otro lado, también pone en un pedestal a quienes cumplen fielmente a la Ley según sus perspectivas. Los que pueden ver se creen con capacidad de cuestionar a quienes no ven porque sienten que ver es una cualidad espiritual. Los fariseos siente que pueden juzgar a quien sana en sábado porque han cosificado la vida.

Jesús, que advierte la mentalidad de sus discípulos y los saca de ese forma de pensar. ¿Cómo podría haber pecado él si era un hombre ciego "de nacimiento"? ¿Qué concepción de la vida es aquella en la que un ser humano paga por las faltas que sus padres habrían cometido? ¿Cómo es posible que se quiera explicar la complejidad de la vida por el principio simplista de causa y efecto? En todo caso, Jesús sale de ese esquema y más bien plantea otra realidad: el hecho que este hombre sufre de ceguera, que es excluido en su sociedad, que muchos lo tratan como un paria. Por ello dice:

Miren, no entren en explicaciones que evaden la misericordia.

No todo tiene moraleja y el sufrimiento no puede reducirse a una sola razón.

Las "explicaciones" simplistas fomentan la exclusión y la muerte.

Este hombre está frente a mí y yo puedo ayudarlo.

No me pregunto cómo llegó a ser ciego a menos que sea necesario para que tenga vida. Me pregunto, sí, cómo vive su ceguera en este mundo, me pregunto qué puedo hacer yo como hermano.

Sé que están quienes se sirven de su desgracia para sentirse superiores, para justificar sus maldades. Entonces, creo que Dios me ha permitido estar aquí frente a él para darle la vista y para que quede claro que Dios es un Dios de misericordia y de justicia.

La soberanía de Dios para ayudar a quien sufre también espera de nosotros la humildad para reconocer nuestras limitaciones y nuestras posibilidades de estar cerca unos de los otros en amor. "Saber", querer saber hasta lo último, puede ser una forma de querer controlar la vida de los demás, e inclusive, una forma de querer obviar al Dios de la vida. La fe no es ignorar, sino saberse finito, es abrirse a los caminos del Señor que nos llama a ser misericordiosos desde la lucha por la vida plena en el reinado de Dios. Muchos esfuerzos serán innecesarios cuando transitemos esos caminos, muchos desvelos también. Surgierán otras luchas, otros conflictos, pero no temamos, él nos dijo que seguiría con nosotros siempre.

Juan José Barreda Toscano

RdC Argentina

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