"Para destronar la injusticia y para crear un nuevo mundo y un nuevo reinado, el adulto tiene que hacerse a un lado, con todas sus instituciones, organizaciones y estructuras. En el nuevo comienzo de Dios, marcado por la proclamación profética y por el mensaje inicial del Nuevo Testamento, Dios se encarna en ´un nuevo adán´ que no es adulto, sino un niño, un bebito. Emmanuel, el Mesías, viene con todo su poder transformador y creador en la persona de un niño".
Edesio Sánchez, "Y un niño los guiará", tomado de SEAMOS COMO NIÑOS (Colección FTL, Nro 27) |