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Image Notas para una lectura narrativa de Marcos 9,33-37.

"Llegaron a Cafarnaúm, y estando en la casa, les preguntaba: ¿Qué discutíais en el camino? Pero ellos callaban; porque en el camino discutieron entre sí quién era mayor. Y después de sentarse, llamó a los doce, y les dice: Si alguno quiere ser primero, será postrero de todos, y servidor de todos. Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, y tomándolo en brazos, les dijo: Cualquiera que reciba en mi nombre a uno de tales niños, a mi me recibe; y cualquiera que me recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió" (RV ´99)

Ubicación del texto dentro de la sección narrativa "el camino" La porción que he escogido para el presente trabajo es la que se halla en 9,33-37. La sección del camino se halla entre el 8, 27 al 10,45.

Comienza con la expresión: "por el camino", camino geográfico de Betsaida hacia los pueblos de Cesárea de Filipo; pero narrativamente, se trata del recorrido pedagógico del camino del seguimiento, del discipulado. En esta ocasión es que se produce la confesión cristológica de Pedro.

La sección "el camino", finaliza también con la expresión por el camino en 10,52, antecedida por la expresión "le seguía", solo que no se trata de Pedro, sino del ciego de Jericó. Este ha confesado la fe proclamando que Jesús era de Nazaret (conocimiento popular); llamándole Hijo de David (Confesión del Antiguo Testamento cargada de expectación mesiánica) hasta llamarle "Rabunní", que significa "maestro". Allí ha recobrado la vista por la fe y se ha convertido así, en sentido narrativo, en un verdadero discípulo de Jesús.

En el texto que hemos escogido, también se halla la expresión "por el camino", 9,33-34, dos veces, solo que esta vez la discusión mantenida por los discípulos produce una confesión cristológica sólo para "los doce" y en boca de Jesús. Dicha confesión, es aleccionadora a los 12, y sigue la lógica marcana de "lo menor a lo mayor".

Concluimos así, que la perícopa se halla casi en medio de la sección "el camino", y anticipada, a su vez, por dos discusiones: la de "los tres" (Pedro, Santiago y Juan); y la de los 9 con los escribas. Las veamos un poco más de cerca:

1. La discusión de los 3 (9,10): a la "cúpula" se la privilegia (transfiguración), pero no por esta experiencia mística o carisma selectivo son librados automáticamente de la discusión: el texto dice que discuten entre si acerca de la resurrección de entre los muertos. No era para ellos ésta la doctrina extraña, ya mentada por el grupo fariseo y algunos apocalípticos intertestamentarios. Discuten porque no les cabe una resurrección sin un trasfondo previo y necesario de rechazo y muerte violenta. Los teólogos (los escribas) tienen algo que decir al respecto, pero Jesús interpreta la venida de Elías en clave del hijo del Hombre. Elías ya vino y sufrió: el peor de los sufrimientos: caer en las manos de los hombres, camino transitado por la palabra-persona profética de Juan y anticipo precursor del mismo Jesús el Mesías. Cabe destacar la particularidad del griego en la expresión del 9,10: "y la palabra retuvieron para si mismos debatiendo juntos que es lo de los muertos resucitar".

2. La discusión de los 9 (9, 16): discuten con los escribas, los teólogos: Aquí la discusión es la contracara de la paradoja de la lógica marcana: discuten por el no-poder. Según el desarrollo del relato, ellos ni siquiera pueden expulsar al demonio de un joven epiléptico y endemoniado. Jesús, no solo le libera, sino que cuando queda "como muerto" le levanta, le resucita en clave narrativa; anticipando así la cuestión del poder de su mesiandad: el también liberará al mundo del espíritu maligno y yacerá inerte en la tumba..., pero Dios lo levantará. Así la confesión cristiana en la resurrección de Jesucristo como un acto del poder de Dios, previo sufrimiento, rechazo, muerte y sepultura del Mesías. Como podemos ver, recurre la cuestión de la resurrección (el poder actuante, dinámico, la verdadera revolución histórico-dialéctica), pero para acceder a este poder vencedor, tienes primero que morir al poder. Jesús les dijo que no pudieron por falta de oración. ¿No es precisamente la oración una gran expresión de debilidad, de entrega, de muerte por parte de nosotros mismos? Porque realmente oramos, o dicho de otra manera, oramos realmente, cuando hemos "agotado" nuestro poder y también nuestras discusiones.

Claves narrativas

1. La casa: símbolo de la iglesia en koinonía, en aprendizaje (distinto al símbolo de la barca, en donde la iglesia aprende, pero por medio de experiencias conflictivas en el mar, otro símbolo del mundo y la misión. En la casa se aprenden las lecciones fundantes del discipulado, pero, digamos que teoricamente, o ex cáthedra. En la barca será ex-práxica.

2. Se sentó: el señor Jesús toma la postura solemne del maestro (recordemos que así le llamará luego el hijo de Timeo justo antes de ser curado de su ceguera). Como decíamos anteriormente, se va a dar una leección fundante del discipulado para "los doce".

3. Los Doce: es la específica designación del objetivo didáctico del camino. La lección es para los Doce pues son ellos los que han discutido mientras caminan hacia Cafarnaún. En el fondo la discusión de los doce descubre el corazón de las anteriores dos discusiones y de la ceguera que impide el discipulado y que solo puede ser superada en la verdadera confesión de fe.

4. El niño: hay niños en la casa, para algunos una molestia (como para los discípulos en el 10,13); pero para Jesús, son mucho más que un elemento pedagógico: son un signo del Reino, de la lógica del Reino, y una presencia reveladora en la comunidad. Tenemos antecedentes de este papel de los niños en los profetas. Isaías y sus hijos, signos de esperanza y restauración. Oseas y sus hijos con la prostituta, signos de un desposorio un tanto heterodoxo, pero no más que el anticipo de las bodas del Cordero, comunión de los pecadores (prostituidos a causa del pecado) con Jesús que vino a cumplir su mesiandad para con ellos. El niño en la iglesia es también la denuncia de que además de los doce hay también otros, menores de rango o funciones y no se los debe menospreciar ni desatender, precisamente por la lógica de Reino, que los Doce (y con ellos nosotros, los lectores) no acabamos de comprender y aceptar.

5. La Confesión cristológica de Jesús: Ya hemos visto que el padre ha confesado acerca del Hijo (Bautismo 1,11 y Transfiguración 9,7). La confesión del Padre acerca del su Hijo contiene tres elementos: amor, acogida y escucha-obediencia. La revelación que hace el Hijo ante " los doce" comparte estos elementos: amor diaconal (el primero por debajo de todos) acogida, abrazo estrecho hacia el niño (como el Padre complacido en su Hijo), y recepción de la revelación de Dios en el Hijo que el padre ha enviado; siempre en la lógica marcana del Reino. Del niño insignificante a Aquel que es el significante del Hijo porque le ha enviado como servidor (a dar su vida) para todos.

Consecuencias Teológicas

1. Por el camino: aunque estés entre los que están más cerca de Jesús, igualmente estás ciego, aunque tu confesión cristológica sea teóricamente ortodoxa. Te es necesario "recuperar la vista" como Bartimeo, para ponerte con Jesús, de camino hacia Jerusalén, hacia la pasión y la cruz, verdadera pascua hacia la resurrección.

2. Las discusiones por el camino: delatan la ceguera de tu corazón. Discutes lo que no comprendes, pues tu ceguera espiritual no te lleva detrás del verdadero Mesías, aunque tu creas que ya le has cazado en su revelación.

3. ¿De que discuten?: Esta pregunta y la respuesta desenmascara el meollo del asunto: por el camino se discute acerca de la paradoja poder-no poder. Es una discusión inevitable. No te metiste de cristiano para fracasar (no poder); estás aquí para triunfar, para vencer con el Mesías: pero falla tu ortodoxia (tu aparente comprensión) del poder salvador. A menos que aceptes el poder que el Hijo revela en su mesiandad, no pasarás de la mera cristiandad al discipulado real. Hoy como ayer, nuestras discusiones son acerca de la paradoja poder-no poder, el asunto es como resolvemos las cosas en casa: nos robamos la torta, la repartimos entre nosotros o la compartimos con los niños siguiendo la lógica marcana.

Pablo Catania
RDC Argentina-Centro

 
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"El culto cristiano que no es una expresión de todo un trabajo y de toda una vida de compromiso con el servicio, la compasión y la justicia social, es una acto de hipocresía”.

Robert Guerrero (Prédica: Iglesia Comunidad Cristiana, Santo Domingo, RD)