"La iglesia local tiene como tarea preparar a las personas para hacer del acto de congregarse un espacio de práctica de paz y de armonía... En este contexto, la iglesia peregrina está llamada a producir el cambio, es decir, a plantar textos bíblicos entre el pueblo y a trabajar en el abono y el cultivo de la fe y de vida, a fin de que llegue el día de los frutos de justicia para una nueva tierra".
Arturo Baspineiro, "La iglesia local y la utopía del reino de Dios", www.kairos.org.ar/
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