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Han pasado varias semanas desde que estuve en el Encuentro de Jovenes en República Dominicana en el contexto del Encuentro RdC RD 2010. El hecho de poder estar juntos tanto la Tribu LA como con mis paisanos dominicanos fue casi irreal; pero pasó y estoy profundamente agradecida a Dios por ese regalo que será memorable en mi corazón. En el caso de la Tribu LA, hace meses veníamos hablando, deseando que pudiera darse la oportunidad de reunirnos, pero lo veíamos muy difícil. Hace meses venía orando por la Tribu, por lo que Dios quisiera hacer con y a través de ella, así como también, por la oportunidad de estar juntos. Dios nos tomó la palabra y bien en serio, y se encargo de quitar las barreras que habían para que estuviésemos juntos y lo hizo posible.
Ese regalo me dejó ahora con una interrogante: si Dios nos tomó la palabra en serio cuando deseamos estar juntos y se hizo posible, ahora yo quiero tomarle la palabra en serio a Dios, y preguntar ¿qué deseas tú de nosotros? Hay un punto donde la voluntad humana y la divina se juntan y ese es nuestro caso. Creo que tenemos el reto de seguir preguntando al Espiritu Santo qué tiene en mente.
Con mis paisan@s dominican@s tuvimos una oportunidad de estar juntos como una puerta que se abrió entre nosotros para seguir conociendonos. Para mí es la primera vez que muchos de nosotros tenemos un espacio de reconocer el valor y la necesidad de un contacto profundo entre personas de la misma generación, dialogar sobre temas de la vida y aprender las bases de cómo se forja una comunidad genuina, y esto, en un contexto de respeto, observación, voluntad propia y empatía natural, no programada.
Sobre La Tribu LA, que es Iglesia y Comunidad...
Somos jóvenes que viven en estos tiempos post-modernos y nacimos en un medio que está "lleno" de falta de sentido, de identidad, de pertenencia, con muchos medios de comunicacion; pero a veces con poco diálogo cercano y relevante. Recuerdo que así comenzó la Tribu LA, como un grupo virtual, y estábamos ahí conectados ciberneticamente, esperando, deseando, proyectando que la conexión cibernética diera paso a la conexión humana; se sembró la semilla y lo que comenzó con una reunión online con diálogos, Dios lo tomó muy en serio y nos puso de frente.
El concepto de "tribu" en la post-modernidad no es nuevo. La falta de pertenencia y sentido de vida entre jóvenes ha creado el fenomeno de las tribus urbanas donde el ethos de conexión puede ser cualquier cosa: música, uso de drogas, moda, profesión, algún hábito...cualquier cosa que me diga que ahí pertenezco y tengo una identidad basada en el grupo.
Me pregunto ¿cuál es el ethos de la Tribu LA? No tengo respuestas absolutas. Creo que podemos descubrirlo al caminar, pero de mi parte --y por la experiencia vivida al saltar del skype y facebook a estar juntos en la cocina y colchones en el piso de Villa Duarte-- creo que una idea de ese ethos es que el Espiritu Santo nos tomó la palabra muy en serio a un grupo de jóvenes muy distintos entre sí que han declarado en sus vidas que Jesucristo es nuestro Señor. El Señor nos ha dado la oportunidad de dialogar, compartir, confrontarnos y apoyarnos en nuestro llamado de ser cristianos genuinos en donde nos ha tocado vivir, con vidas genuinas --no cristianos nominales-- y tener como regalo un grupo donde podamos ser honestos y no tener que agradar a nadie.
La práctica de la vida en común en ese fin de semana me confrontó mucho en mi diario vivir y en cómo voy a usar el tiempo de ahora en adelante y cómo manejarme en mis relaciones con los demás. Aprendí:
+ Que la idea de vida comunitaria es muy romántica desde el discurso, pero sólo se hace posible en una rutina y si me atrevo a experimentarla...
+ Que podemos estar juntos y no necesariamente comunicados. El tema de la comunicación y el acuerdo fue algo que pudimos ver ese fin de semana. Requiere de cercanía, de aproximarse, de escuchar. Comunicar no es sólo el monólogo de expresar, requiere prestar oído al otro.
+ Que es imposible querer vivir con otras personas, desear la unidad con otros y al mismo tiempo seguir pensando, decidiendo y actuando como individuos. Si hago eso en mi práctica de vida, no podré dejar de tener crisis por querer estar en dos ríos al mismo tiempo. No se trata de un régimen dictatorial, ni del jardín de niños, sino de respaldar lo que he acordado con otro si quiero vivir junto a otros. Una sana tensión entre deseos individuales y compromiso con el otro.
Ni hablar de lo que significó vivir y conversar sobre la experiencia de sentirnos y vernos como parte de la creacion. No vernos como dueños de ella, porque esta es precisamente la maldición de nuestros días: ver a los más pequeños (animal, planta o mineral) como objetos y no como parte de la vida de la que somos sólo miembros, no amos. Las pequeñas cosas tienen gran impacto en una vida, cosas tan pequeñas como no usar las fundas plásticas, retornar vida a la tierra con semillas que mueren para dar paso a vida (reforestar), ir al mercado a buscar el alimento que me sustentara (compra de los alimentos), acercarme a la mano humana en el mercado que ofrece los comestibles, usar los pies para transportarme y no el gas que produce más muerte. Pequeños pasitos que nos tocaron y ahora tenemos el reto de llevarlos en nuestro día a día como hábitos que generen vida.
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