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Usted podría encontrar hoy una Iglesia cristiana a la carta, a su gusto, según sus apetitos; como usted la quiera: Grande, pequeña, abierta, cerrada, antigua, moderna, ruidosa, silenciosa, blanca, negra, pobre, rica, mega o sencilla. Llamamos la Iglesia al local o templo donde nos reunimos o congregamos, y jugamos con su nomenclatura: Centro Cristiano, Auditorio, Salón, Templo, Comunidad, Sociedad, Casa, Asamblea, etc. Cuando abordamos nuestra vinculación a ella solemos decir: "Esa es la Iglesia que yo visito", "ahí es donde yo me congrego" o "yo voy a esa Iglesia".
De esos conceptos conformamos nuestra propia visión de iglesia y, consecuentemente, asumimos ese estilo. En ese sentido, la Iglesia es una organización religiosa o un establecimiento litúrgico donde invertimos parte de nuestra vida y recursos según nuestras posibilidades, intereses y convicciones. Algunas iglesias son reproducciones de estilos y maneras tradicionales, son muy conservadoras. No analizan ni cuestionan su forma y se niegan a asimilar los cambios normales de la vida o los adelantos científicos de la modernidad. Confunden espiritualidad con sus tradiciones y las formas culturales que practican. |