Septiembre 11th, 2008
Los ”Hermanos de la Calle” y el mal desvelado por Dios…
El Rostro del Mal – vestido de ropas limpias, decencia y pulcritud- es desvelado por Dios a traves de los que no tienen nombre y andan sucios: Testimonio del Ministerio ´´Hermanos de la Calle´´ en la Iglesia Comunitaria Cristiana de la Zona Colonial, en Santo Domingo. -
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Hace más de un año, de manera espontánea y movida por el profundo amor que el Espíritu de Cristo inspira en el corazón, Charlene Báez lideró una de las iniciativas ministeriales de mayor impacto, tanto para la salud espiritual de la iglesia como para el bienestar social de nuestra comunidad: el acercamiento a las personas que viven en las calles en torno a nuestra comunidad. 
“Hermanos de la Calle” provee comida y albergue a los más necesitados y vulnerables de la comunidad – los llamados “indigentes”. El título “hermanos de la calle” nace cuando una de las jóvenes que Dios rescató “de la calle”, dando su testimonio de bautismo ante toda la congregación de ICC se dirigió de manera especial a los indigentes presentes llamándoles “mis hermanos de la calle” (como pienso que tal vez lo haría Jesús, quien tampoco tuvo donde recostar su cabeza y nació prácticamente en una cueva). Hoy servimos más de 1600 platos de comida al mes (bien surtidos), 5 días a la semana, y damos albergue en la iglesia a un grupo de ancianos que hemos identificado como los más vulnerables (ciegos, inválidos, o algún tipo de limitación física).
Pero… esos prejuicios contra los más pobres y vulnerables también se han manifestado en muchos de la vecindad que ahora se sienten “amenazados e incómodos” con la presencia concentrada
de los indigentes en “sus calles y frentes de sus casas”. En una actitud de queja y poca disposición al diálogo y búsqueda de soluciones reales, se han unido para demandar a las autoridades que obliguen el cierre del comedor. A raíz de esto convocamos una reunión con la presidente de la Junta de Vecinos y las directoras de la Unión de Junta de Vecinos de la Ciudad Colonial, conjuntamente con la autoridad máxima policíaca de nuestra comunidad. Se hicieron presentes también una representación de los “indigentes” que sirven y son servidos en el comedor. Dios se glorificó en esa reunión y salió a flote quiénes son los verdaderos esclavos de las fuerzas del mal.
Esto sin embargo es sólo “la fachada” delministerio. El verdadero poder del asunto está en vidas transformadas por el amor – no sólo la vida de los “hermanos de la calle”, sino la nuestra como Iglesia. No es sólo el plato de comida, o la cama que se provee, es el amor encarnado, el contacto personal, la amistad y la atención. Un equipo amplio de voluntarios (incluyendo de la calle misma) se han unido a este esfuerzo, brindando un servicio con la dignidad con la que debe tratarse a todo ser humano. Como iglesia hemos cambiado porque hemos sido forzados a lidiar con nuestros propios prejuicios “escondidos” y al entrar en amistad cercana con los indigentes se han ido quebrando esas ideas preconcebidas que se tienen consciente o inconscientemente. Hemos cambiado.
En una ocasión (Marcos 5) Jesús liberó a un joven endemoniado que tenía en zozobra a la comunidad por su extrema violencia y comportamiento anti-social. Conocemos la historia. Es interesante que el demonio escoge el bien conocido término de “Legión” para identificarse – comparándose así con el poder político del momento, Roma. De manera poderosa y misericordiosa, el joven es liberado y termina sentado, sano, vestido y en su sano juicio. Uno diría que la comunidad de los “sanos, cuerdos y decentes” estaría celebrando tal milagro. Pero no es el caso. Aunque quedaron maravillados, sin embargo solicitaron a una voz que Jesús se fuera de su entorno. ¿Por qué? Porque sus intereses económicos (representado en los cerdos que se precipitaron al mar) quedaron afectados. La presencia de este “milagro y bondad” no les convenía porque afectaba su economía. Y entonces me pregunto: ¿quiénes son los verdaderos endemoniados de la historia?
…El antisocial, movido por agradecimiento y el toque del amor de Dios quiere seguir a Jesús; los cuerdos, sanos y respetables de la comunidad “lo expulsan”.

Damos gracias a Dios porque el diálogo se ha entablado, y las autoridades están mostrando empeño en buscar soluciones que aplaquen la ira de la multitud y a la vez contribuyan con el bienestar de los más necesitados (vaya tarea…esperamos que estén dispuestos a pagar el precio de querer lograr algo así). Algunos, como Pilato, reconociendo el bien y lo justo de nuestra acción (confesado por ellos mismos como algo innegable), sucumben más bien bajo la presión de la multitud y prefieren “lavar sus manos”. Que el Señor tenga misericordia de ellos.
Nosotros, en ICC, seguimos comprometidos en continuar (y aumentar) la labor a favor de los más necesitados y vulnerables, entendiendo que el no hacerlo sería una negación misma del evangelio, del Reino que proclamamos.
Pedimos sus oraciones a favor de nuestros “hermanos de la calle”.
Robert Guerrero,
Iglesia Comunitaria Cristiana (ICC)














